La directora de SmartFilms ha impulsado durante más de una década una propuesta que busca acercar la producción audiovisual a nuevos creadores. En 2026, el festival volvió a desarrollar procesos de formación y creación en ciudades como Medellín y Bogotá.
Cine con celular y formación audiovisual
La posibilidad de hacer una película con un teléfono celular dejó de ser únicamente una alternativa tecnológica y comenzó a convertirse en una herramienta para acercar a nuevos realizadores a la producción audiovisual.
Detrás de una de las iniciativas que ha impulsado este modelo en Colombia está Yesenia Valencia, directora de SmartFilms, festival que desde hace varios años promueve la realización de contenidos audiovisuales utilizando dispositivos móviles.
Su apuesta parte de una idea sencilla: reducir algunas de las barreras de acceso a la producción audiovisual y permitir que personas que no cuentan con equipos profesionales puedan comenzar a desarrollar sus propias historias.
En 2026, esa propuesta volvió a tener presencia en Medellín y Bogotá-Región, con procesos que combinaron formación y creación de cortometrajes.
La formación como parte de la experiencia
SmartFilms no plantea únicamente la entrega de una producción para competir. En las convocatorias territoriales de 2026, la capacitación hizo parte del proceso previo a la realización de los cortometrajes.
En Medellín se dispusieron 4.000 cupos de formación, mientras que los participantes de la categoría local debían acreditar al menos cinco sesiones de capacitación antes de presentar sus trabajos.
La convocatoria permitió la participación de grupos conformados por mínimo tres personas, con integrantes desde los 16 años. Los cortometrajes debían tener una duración máxima de tres minutos, incluidos los créditos.
De esta manera, el celular funciona como herramienta de producción, pero el proceso también incorpora conocimientos relacionados con la construcción de historias y el trabajo audiovisual.
Medellín y Bogotá plantearon historias diferentes
La edición 2026 tuvo retos particulares para los participantes de cada territorio.
En Medellín, uno de los ejercicios estuvo relacionado con el Valle de Aburrá y las conexiones entre sus municipios, comunidades y espacios de encuentro. La convocatoria también incluyó retos relacionados con sostenibilidad, creatividad y tecnología.
En Bogotá-Región, el proceso vinculó las historias con empresas de la Cámara de Comercio de Bogotá y planteó elementos relacionados con su origen, misión y visión, utilizando además valores asociados al fútbol como parte del relato.
Aunque los temas fueron diferentes, ambos procesos compartieron una misma herramienta: el celular como dispositivo principal para la realización audiovisual.
Una oportunidad de acercamiento para los jóvenes
Para quienes comienzan a interesarse por el cine, la posibilidad de realizar un cortometraje puede representar una primera aproximación a diferentes oficios de la industria.
Escribir un guion, organizar un equipo, dirigir una escena, trabajar la fotografía, registrar sonido y editar una producción son actividades que permiten conocer parte de las dinámicas de una realización audiovisual.
En el caso de los participantes desde los 16 años, estos procesos también pueden funcionar como una experiencia temprana para identificar intereses profesionales relacionados con el cine, la televisión, la producción digital y otros campos de la economía creativa.
Esto no significa que disponer de un celular elimine las barreras existentes en la industria audiovisual. La formación especializada, la financiación, la circulación de las obras y el acceso a redes profesionales continúan siendo factores determinantes para quienes buscan desarrollar una trayectoria en este sector.
La tecnología cambia, pero la historia sigue siendo central
El crecimiento de las herramientas móviles ha modificado la manera de producir y distribuir contenidos audiovisuales. Sin embargo, tener acceso a una cámara no garantiza por sí mismo una buena producción.
La construcción de personajes, la narrativa, el montaje, el sonido y las decisiones creativas continúan siendo parte fundamental de cualquier obra audiovisual.
Valencia ha defendido precisamente la creatividad como uno de los elementos centrales de esta propuesta. Su trabajo al frente de SmartFilms se ha desarrollado alrededor de la posibilidad de utilizar la tecnología como una herramienta para que más personas puedan contar sus propias historias.
La discusión, por tanto, no se limita a si un celular puede reemplazar una cámara profesional. El punto está en qué posibilidades abre para quienes antes no tenían acceso sencillo a herramientas de producción.
Una iniciativa que también plantea preguntas para la industria
El modelo de SmartFilms ocurre en medio de una transformación más amplia del sector audiovisual, marcada por el crecimiento de las plataformas digitales, las redes sociales y las nuevas formas de producción de contenidos.
Para la industria, la aparición de nuevos creadores representa tanto una oportunidad como un desafío: ampliar la diversidad de voces implica también generar condiciones para que esas producciones encuentren espacios de circulación, formación continua y posibilidades de profesionalización.
En ese contexto, el trabajo desarrollado por Valencia y SmartFilms se ubica en un punto de encuentro entre tecnología, formación y creación audiovisual.
Yesenia Valencia y una idea que cambió de escala
Lo que comenzó como una propuesta alrededor del cine realizado con teléfonos celulares se ha convertido en una plataforma que reúne formación, competencia y producción audiovisual.
En 2026, la iniciativa volvió a vincular a nuevos creadores en diferentes territorios del país, entre ellos Medellín y Bogotá-Región.
Más allá de los premios o de los cortometrajes que resulten seleccionados, el proceso deja una discusión abierta sobre el futuro del cine y sobre quiénes pueden participar en su creación cuando las herramientas para producir una historia están cada vez más cerca.

