Durante cinco días, Itagüí tendrá algo distinto en el aire. No será solamente la cartelera habitual de una ciudad que trabaja, estudia, se mueve y resuelve sus asuntos cotidianos. Entre el 23 y el 27 de septiembre, las películas llegarán a teatros, auditorios, instituciones educativas y salas comerciales para convertir distintos lugares del municipio en escenarios de encuentro alrededor del cine.
Es la novena edición del Festival Internacional de Cine Ciudad de Itagüí.
Y más allá de la cantidad de películas, invitados o actividades que pueda tener una programación cultural, hay algo interesante en que un municipio decida hacer del cine una conversación pública.
Porque el cine no es solamente una pantalla.
También es memoria, territorio, preguntas y formas de mirar aquello que normalmente pasa desapercibido.
Una ciudad que se sienta a mirar
La apertura del festival será este miércoles 23 de septiembre en el Teatro Caribe, pero la programación no se quedará encerrada en un solo escenario.
El Teatro del Norte, el Auditorio Cultural Diego Echavarría Misas, el Centro Administrativo Municipal, las salas de cine de Plaza Arrayanes y Mayorca y la Institución Educativa Luis Carlos Galán harán parte de esta edición.
Ese detalle importa.
Un festival de cine puede terminar convertido en un evento para quienes ya consumen cine, conocen de festivales o siguen las producciones independientes. Pero cuando las películas salen de una única sala y empiezan a recorrer distintos espacios de la ciudad, la conversación puede alcanzar a públicos que normalmente no tienen una relación cercana con este tipo de programación.
Ahí está buena parte del desafío.
Que el festival no sea únicamente un lugar al que se va a ver películas, sino un espacio en el que la ciudad pueda verse a sí misma.
Brasil llega como invitado
Esta edición tendrá a Brasil como país invitado y reunirá producciones de Colombia, Brasil, México, Inglaterra, Argentina, Noruega y Japón.
La programación internacional puede ser una oportunidad para que el público de Itagüí se encuentre con otras formas de contar historias, otros territorios y otras maneras de entender asuntos que, aunque ocurran lejos, pueden terminar hablando de problemas bastante cercanos.
Porque esa es una de las posibilidades del cine: hacer que una historia ocurrida a miles de kilómetros encuentre alguna conexión con quien está sentado en una sala en Itagüí.
La programación también contempla la sección Colombia: Cine bien hecho. Cine no visto, además de Otras miradas: muestra internacional, junto con cortometrajes, funciones para niños y espacios de conversación.
Y quizás allí esté uno de los mayores valores de un festival: permitir que películas que difícilmente llegan a las carteleras comerciales encuentren espectadores.
Los nombres también cuentan
El festival tendrá invitados como Gustavo Nieto Roa, Harold Trompetero, Claudia Parra, Julián Díaz y Heidy Carrasco, además de otros realizadores, productores y actores.
Pero más allá del nombre conocido, el verdadero valor de estos encuentros está en lo que ocurre cuando una persona puede preguntarle directamente a quien hizo una película por qué decidió contar determinada historia, cómo construyó un personaje o qué dificultades encontró durante el proceso.
Esa conversación difícilmente puede reemplazarse con una reseña o con un tráiler de dos minutos.
Por eso un festival de cine también puede ser una escuela.
No necesariamente porque enseñe a hacer películas, sino porque enseña a mirar.
Una ciudad también se cuenta a través de sus historias
Hay otro asunto que merece atención.
Itagüí tiene una historia propia que durante años ha sido contada desde diferentes lugares: la industria, los barrios, la transformación urbana, sus problemas sociales, sus personajes y también sus procesos culturales.
El cine puede convertirse en otra manera de contar esa ciudad.
La agenda de esta edición incluye actividades relacionadas con salud mental y memoria local, una visita al Museo de Itagüí, encuentros con realizadores y conversaciones alrededor de diferentes procesos creativos.
Es decir, no todo ocurre frente a una pantalla.
También hay espacio para hablar de lo que queda detrás de ella.
Y eso puede ser especialmente importante en una ciudad donde muchas historias cotidianas todavía esperan quién las cuente.
Cinco días para algo más que películas
La programación incluye además el lanzamiento y conversatorio del libro Lactar, encuentros con directores, productores y actores, funciones infantiles y hasta una jornada dedicada a Magic: The Gathering.
La mezcla puede parecer particular, pero justamente ahí puede estar la riqueza de un festival que pretende llegar a públicos diferentes.
Los niños pueden acercarse al cine por primera vez. Un joven puede descubrir una película que nunca habría encontrado en una cartelera comercial. Un realizador local puede conversar con alguien que lleva décadas haciendo cine. Un espectador habitual puede encontrarse con una producción de un país que jamás había considerado.
Todo eso ocurre cuando una ciudad decide abrir espacio para la cultura.
Y quizá ese sea el verdadero significado de que Itagüí se convierta durante cinco días en una gran sala de cine.
No que haya más películas.
Sino que haya más personas encontrándose alrededor de ellas.
La novena edición del Festival Internacional de Cine Ciudad de Itagüí comienza este 23 de septiembre y tendrá programación hasta el 27. Las actividades anunciadas son gratuitas y estarán distribuidas en diferentes escenarios del municipio.
La cartelera completa está disponible a través del Instituto de Cultura, Recreación y Deporte de Itagüí.
Pero más allá de consultar horarios y escoger una película, queda una invitación sencilla: entrar a una sala, apagar por un momento el ruido de afuera y dejar que una historia nos muestre algo que quizá todavía no habíamos visto.
Porque una ciudad también se transforma cuando aprende a mirar.

