Más de un millón de pacientes esperan atención y el Gobierno pone en marcha un plan de choque en salud
El sistema de salud colombiano tiene una nueva cifra sobre la mesa: 1.069.196 usuarios esperan medicamentos o procedimientos médicos, de acuerdo con la información presentada por el Gobierno nacional.
La cifra llevó al Ejecutivo a poner en marcha la primera fase de un plan de choque en salud, con el que busca revisar los casos pendientes, priorizar a los pacientes con mayores riesgos y hacer seguimiento hasta comprobar que reciban la atención requerida. La estrategia tendrá alcance nacional y comenzará con los casos que el Gobierno considera más urgentes.
Una cifra que muestra el tamaño del problema
Los 1.069.196 usuarios hacen parte de una base construida a partir del cruce de información disponible, los reportes de los aseguradores y el seguimiento a peticiones, quejas y reclamos.
Según el balance presentado por el Gobierno, más de 700.000 personas tienen medicamentos pendientes, mientras que más de 300.000 esperan procedimientos.
La lista incluye pacientes con cáncer, enfermedades huérfanas, VIH, enfermedades cardiovasculares y renales. También aparecen personas con enfermedades neurodegenerativas, EPOC, asma y algunas condiciones de salud mental.
El Gobierno incluyó además a mujeres gestantes que necesitan tratamientos esenciales.
El dato adquiere mayor dimensión cuando se revisan los reclamos registrados durante el año.
Entre enero y julio de 2026, la Superintendencia Nacional de Salud recibió 1.220.142 reclamos. El Gobierno señaló que el 92 % estuvo relacionado con barreras para acceder a servicios y tecnologías en salud.
La prioridad estará en los casos de mayor riesgo
El plan no contempla atender todos los casos bajo el mismo orden.
La primera etapa concentra la atención en pacientes cuyo estado de salud puede deteriorarse por la demora de un medicamento o procedimiento.
Entre ellos están personas que requieren tratamientos para enfermedades de alto riesgo y pacientes con posibilidades de sufrir una descompensación o una hospitalización si no reciben atención oportuna.
La estrategia también contempla el seguimiento de pacientes que tienen intervenciones quirúrgicas o diagnósticas pendientes.
El Gobierno busca así pasar de una lista de casos pendientes a una ruta individual de atención.
Cuatro pasos para intentar destrabar los casos
La estrategia plantea una ruta de cuatro pasos.
Primero, las autoridades deben identificar al paciente y determinar qué atención tiene pendiente.
Después deberán establecer qué medicamento o procedimiento necesita y cuál entidad debe garantizarlo.
El tercer paso consiste en gestionar los recursos necesarios para hacer efectiva la atención.
Finalmente, el Gobierno hará seguimiento para comprobar que el paciente recibió el medicamento o accedió al procedimiento.
Este último punto será determinante para medir los resultados.
Un caso registrado en una base de datos no significa que el paciente ya recibió atención. Por eso, el seguimiento hasta la entrega del medicamento o la realización del procedimiento será uno de los elementos que permitirá establecer si la estrategia consiguió reducir realmente el represamiento.
También habrá un mecanismo para mover recursos
El Gobierno anunció un mecanismo extraordinario de compra de cartera dirigida para respaldar las atenciones incluidas en el plan.
La propuesta contempla una tasa de interés del 0 % y un periodo de gracia de un año.
Según el Ejecutivo, la herramienta busca generar liquidez para facilitar el pago de las atenciones pendientes. También señaló que no reconocerá nuevamente servicios que las entidades ya hayan pagado.
El Ministerio de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y la Adres participarán en una Mesa Técnica de Control para hacer seguimiento a la ejecución del mecanismo y a la atención de los pacientes.
El resultado tendrá que medirse en pacientes atendidos
La primera fase tendrá ejecución entre septiembre y diciembre de 2026.
Durante ese periodo será posible conocer cuántos medicamentos llegaron a los usuarios, cuántos procedimientos se realizaron y cuántos casos permanecieron pendientes.
También quedará por establecer cuánto tiempo tomó resolver cada situación y si los pacientes volvieron a enfrentar barreras después de recibir la atención.
El Gobierno ya tiene identificada la dimensión inicial del problema: 1.069.196 usuarios con medicamentos o procedimientos pendientes.
Ahora comienza la parte más difícil de medir: cuántos de ellos dejarán de estar en esa lista.
Porque en salud, el resultado no está solamente en identificar un caso, asignarle un responsable o cerrar un reporte.
Está en que el paciente reciba el medicamento, tenga el procedimiento y pueda continuar su tratamiento.

