InicioAmbienteSembremos Confianza: cuando recuperar el territorio también significa recuperar oportunidades

Sembremos Confianza: cuando recuperar el territorio también significa recuperar oportunidades

El proyecto liderado por Corantioquia llega a 21 negocios verdes y más de 1.400 personas beneficiadas. La iniciativa busca combinar restauración ambiental, economías rurales y presencia institucional en zonas que han enfrentado distintas formas de violencia e ilegalidad.

En algunos territorios de Antioquia, recuperar un bosque no significa solamente volver a sembrar árboles.

También puede significar recuperar una actividad económica, fortalecer una organización comunitaria o generar nuevas alternativas para familias que durante años han vivido en territorios marcados por el conflicto y las economías ilegales.

Esa es una de las dimensiones del proyecto Sembremos Confianza, liderado por Corantioquia.

La iniciativa reporta actualmente 21 negocios verdes y más de 1.400 personas beneficiadas, además de acciones orientadas a consolidar un corredor ambiental en varias zonas del departamento.

El proyecto tiene presencia en municipios como Anorí, Briceño, El Bagre, Ituango y Segovia, territorios que también han enfrentado históricamente problemas asociados a la presencia de grupos armados, economías ilegales y deterioro ambiental.

El ambiente como punto de encuentro

La particularidad de la iniciativa está en que la recuperación ambiental no aparece separada de las condiciones sociales del territorio.

Los proyectos vinculados a Sembremos Confianza buscan que la protección y recuperación de los ecosistemas pueda relacionarse con actividades productivas legales.

Ahí aparece uno de los conceptos centrales del proyecto: paz ambiental.

La idea parte de una relación sencilla. Cuando un territorio recupera sus ecosistemas, también puede abrir oportunidades para actividades económicas que dependan de esos recursos sin destruirlos.

Ese proceso requiere, además, organizaciones comunitarias capaces de sostener las iniciativas después de que termine una intervención institucional.

21 negocios que cuentan otra historia

Uno de los resultados reportados por Corantioquia es la vinculación de 21 negocios verdes.

La cifra permite mirar el proyecto desde otra perspectiva.

No se trata únicamente de hectáreas restauradas o árboles sembrados. También hay personas que intentan construir ingresos a partir de actividades relacionadas con la conservación, la producción sostenible y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

En territorios rurales, esa diferencia puede ser determinante.

Una alternativa económica legal no resuelve por sí sola los problemas de seguridad o pobreza. Pero puede convertirse en una herramienta adicional para reducir la dependencia de actividades que deterioran el ambiente o están relacionadas con economías ilegales.

Un corredor que conecta territorios

Sembremos Confianza también plantea una dimensión territorial.

Las acciones se desarrollan en municipios que forman parte de zonas estratégicas para la conectividad ambiental de Antioquia.

La restauración de ecosistemas no funciona necesariamente por límites administrativos. Un bosque, una fuente de agua o un corredor de fauna atraviesan municipios y requieren intervenciones que tengan continuidad.

Por eso, el proyecto plantea un corredor ambiental como parte de su estrategia.

El reto está en lograr que esas acciones no queden como intervenciones aisladas.

La conservación necesita mantenimiento, seguimiento y participación de las comunidades que permanecen en el territorio.

Más de 1.400 personas

El proyecto reporta más de 1.400 personas beneficiadas.

Detrás de esa cifra hay una discusión importante sobre cómo se mide el impacto de este tipo de iniciativas.

Beneficiar a una comunidad no significa únicamente entregar recursos o desarrollar una actividad puntual.

El impacto también depende de si los procesos continúan, si los negocios logran mantenerse, si las prácticas ambientales permanecen y si las comunidades pueden apropiarse de las acciones desarrolladas.

En ese sentido, uno de los indicadores que deberá observarse con el tiempo será la permanencia de los procesos después de la intervención institucional.

Restaurar después de años de presión sobre el territorio

Los municipios incluidos en el proyecto no enfrentan únicamente problemas ambientales.

En varias de estas zonas confluyen minería, cultivos ilícitos, deforestación, desplazamiento, presencia de grupos armados y dificultades históricas para garantizar una presencia estatal permanente.

Por eso, la recuperación ambiental adquiere una dimensión adicional.

Restaurar un territorio significa también intentar recuperar capacidades comunitarias y generar condiciones para que las actividades económicas legales puedan desarrollarse.

Corantioquia ha presentado Sembremos Confianza precisamente como una estrategia que combina restauración ecológica y construcción de paz territorial.

La confianza no se siembra de un día para otro

El nombre del proyecto plantea una de sus principales dificultades.

La confianza institucional no se construye solamente con una intervención ambiental.

Requiere continuidad.

Las comunidades deben poder comprobar que los proyectos tienen seguimiento, que las inversiones producen resultados y que las instituciones regresan al territorio después de presentar los programas.

También será necesario observar qué ocurre con los negocios verdes y con las áreas que están siendo recuperadas.

Si las iniciativas logran mantenerse en el tiempo, el proyecto podrá mostrar un resultado que va más allá de las cifras iniciales.

El verdadero resultado se verá después

Los resultados actuales muestran una iniciativa en desarrollo: 21 negocios verdes, más de 1.400 personas vinculadas y acciones de restauración en varios municipios.

Pero el resultado más importante todavía tendrá que medirse con el paso del tiempo.

Será necesario saber cuántos de esos negocios permanecen activos, qué ingresos generan, qué ecosistemas logran recuperarse y qué tan sostenibles son las acciones emprendidas.

También habrá que observar si las comunidades consiguen convertir los proyectos ambientales en oportunidades permanentes.

Porque en territorios donde durante años la ilegalidad ha encontrado espacio, sembrar árboles puede ser apenas el comienzo.

El desafío está en conseguir que alrededor de esa restauración también crezcan oportunidades económicas, organizaciones comunitarias y una relación más estable entre las instituciones y quienes habitan el territorio.

RELATED ARTICLES

Más populares