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Jardín cerró su Festival de Cine con memoria y territorio como protagonistas

La edición 2026 reunió cine, conversaciones y nuevas narrativas alrededor de las historias de líderes sociales y las comunidades que defienden sus territorios.

Jardín volvió a convertir sus calles, espacios culturales y escenarios de encuentro en lugares para hablar de Colombia a través del cine.

La edición número 11 del Festival de Cine de Jardín cerró su programación con una mirada puesta en las historias de líderes sociales, la memoria y las comunidades que han encontrado en el territorio una razón para resistir y permanecer.

Bajo el concepto “Ecos de voces silenciadas: vida y muerte de los líderes sociales en Colombia”, el festival llevó a la pantalla producciones que abordaron distintas realidades sociales y territoriales del país.

Pero la programación no se quedó en las películas.

Durante el encuentro también hubo conversaciones con realizadores, periodistas, investigadores, gestores culturales y líderes sociales, quienes llevaron al público distintas perspectivas sobre las historias que muchas veces permanecen lejos de las grandes pantallas.

Cine para conversar sobre Colombia

Uno de los elementos que marcó esta edición fue la relación entre las películas y las conversaciones que generaron alrededor de ellas.

Las historias proyectadas permitieron hablar de defensa del territorio, memoria, conflictos sociales, liderazgo comunitario y derechos humanos.

El festival también mantuvo Caleidoscopio, su competencia de cortometrajes, con trabajos de ficción, documental y experimental que ampliaron la oferta de nuevas narrativas audiovisuales.

De esta manera, Jardín no solo recibió producciones cinematográficas. También abrió un espacio para realizadores que utilizan el formato corto para contar historias desde diferentes perspectivas.

Las voces también estuvieron fuera de la pantalla

La presencia de líderes sociales y representantes de distintos sectores permitió que algunas de las discusiones del festival trascendieran el lenguaje cinematográfico.

Las conversaciones pusieron sobre la mesa experiencias relacionadas con comunidades, memoria, defensa de los territorios y construcción de paz.

Entre los invitados estuvieron figuras vinculadas al periodismo, la cultura, la investigación y los procesos sociales, en encuentros que conectaron las historias proyectadas con experiencias concretas del país.

Ese diálogo terminó siendo parte importante del festival: las películas plantearon preguntas y las conversaciones permitieron llevarlas a otros escenarios.

Una edición que deja conversación

Con el cierre de su edición 2026, el Festival de Cine de Jardín vuelve a dejar al municipio como punto de encuentro para el cine y las historias sociales.

Más allá de las películas proyectadas y de las actividades realizadas durante el encuentro, esta edición dejó una conversación alrededor de quienes defienden sus comunidades y territorios y de las formas en que el cine puede ayudar a preservar esas historias.

En un país donde muchas memorias compiten por encontrar espacio, Jardín volvió a utilizar la pantalla como punto de encuentro.

El festival terminó, pero las historias que llevó a Jardín quedan abiertas para seguir siendo contadas.

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