La directora del ICBF, María Carolina Restrepo Cañavera, asumió oficialmente el cargo en el Gobierno de Abelardo de la Espriella. Su llegada abre una discusión sobre la capacidad técnica, los perfiles profesionales y la contratación dentro del Instituto.

Su nombramiento no solo representa un cambio en la cabeza de una de las entidades sociales más importantes del país. También plantea una pregunta sobre el funcionamiento interno del Instituto: ¿Quiénes están tomando las decisiones y cuentan realmente con la preparación necesaria para hacerlo?
El ICBF trabaja en la prevención y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Además, desarrolla programas dirigidos a las familias y a población en condiciones de vulnerabilidad. La entidad cuenta con 33 sedes regionales y 218 centros zonales.
María Carolina Restrepo tendrá que poner la capacidad técnica en el centro
Restrepo llega al cargo con una trayectoria principalmente jurídica, financiera y empresarial. Es abogada y tiene formación relacionada con derecho tributario, finanzas y administración. También ha desarrollado buena parte de su carrera en el sector privado.
Precisamente, ese perfil será puesto a prueba en una entidad con una operación compleja. La nueva directora deberá administrar programas de protección, contratación de servicios, atención a familias y procesos relacionados con la infancia.
Por eso, uno de los principales retos será garantizar que los funcionarios encargados de esas tareas tengan los conocimientos y la experiencia que exige cada cargo.
La discusión no se limita a los altos funcionarios. También alcanza a los equipos profesionales que trabajan en las regionales y centros zonales del ICBF.
El ICBF tiene procesos para definir quién puede ocupar sus cargos
La propia entidad cuenta con procedimientos para la provisión de empleos y encargos. Estos procesos se rigen por requisitos establecidos en la legislación y por los perfiles correspondientes a cada cargo.
Ese punto adquiere relevancia con la llegada de Restrepo. Su administración tendrá que demostrar que los cargos técnicos y directivos responden a criterios de formación, experiencia y capacidad.
El reto será mayor en áreas que toman decisiones directamente relacionadas con niños, adolescentes y familias. En esos espacios, una falla administrativa puede tener consecuencias sobre la atención y la garantía de derechos.
Por eso, más allá de los cambios políticos, la nueva dirección tendrá que responder por la calidad del equipo que acompaña la operación del Instituto.
Contratación y control, entre los desafíos de la nueva directora
El Gobierno de De la Espriella ha presentado la llegada de Restrepo como parte de una transformación del ICBF. Entre los asuntos señalados están la contratación, el manejo de recursos y la lucha contra la corrupción.
En ese escenario, la revisión de los contratos y de los perfiles profesionales puede convertirse en una de las primeras tareas de la nueva administración.
El objetivo no sería solamente cambiar funcionarios por razones políticas. El desafío está en establecer si cada persona cumple con las condiciones requeridas para desarrollar sus funciones.
Esto también implica revisar los procesos de selección, los encargos y la distribución del personal en las diferentes dependencias.
Un reto que va más allá del cambio de directora
El ICBF atiende cerca de tres millones de colombianos mediante sus programas y servicios. Por esa razón, las decisiones de Restrepo tendrán impacto en buena parte de la política social del país.
Su llegada abre una nueva etapa para el Instituto. Ahora deberá demostrar que su experiencia jurídica, financiera y empresarial puede traducirse en una administración con mayor control, capacidad técnica y eficiencia.
El verdadero desafío estará en que la transformación anunciada no se limite a cambiar nombres en la estructura. La nueva dirección tendrá que demostrar que los cargos del ICBF están ocupados por personas con las competencias necesarias para proteger a quienes dependen de sus servicios.

