La película dirigida por Lucho Velasco llegará a las salas del país el 28 de agosto. La historia combina acción, misterio y elementos de una antigua tradición indígena, en una producción que tardó siete años en llegar a la pantalla.
Una historia de supervivencia en territorio colombiano
El cine colombiano llevará a las salas una nueva historia construida alrededor de una leyenda, un territorio y la búsqueda de una posible cura. Se trata de La Sangre de Dios, película dirigida por Lucho Velasco que tendrá su estreno nacional el próximo 28 de agosto.
La historia sigue a un exintegrante de las Fuerzas Militares que emprende un viaje hacia una región inhóspita del Catatumbo en busca de una medicina tradicional que podría salvar la vida de su hija.
En el recorrido se enfrenta a diferentes intereses alrededor de una fórmula secreta cuya existencia está vinculada con una antigua comunidad indígena. La búsqueda de la sustancia lleva a los personajes a enfrentarse por el conocimiento y el control de aquello que podría convertirse en una posible respuesta frente a la enfermedad.

El paisaje también hace parte de la historia
Aunque la trama se desarrolla en el Catatumbo, buena parte de la construcción visual de la película se realizó en escenarios naturales del Cañón del Chicamocha, en Santander.
El equipo de producción trabajó en cuevas, ríos, cascadas y zonas de difícil acceso, utilizando los espacios naturales como parte de la propuesta visual del largometraje.
Según información entregada por el equipo de la película, el rodaje se realizó sin recurrir a escenarios digitales para representar estos ambientes, lo que implicó jornadas de trabajo en condiciones complejas de terreno.
De esta manera, el paisaje colombiano no funciona únicamente como fondo de la historia, sino que acompaña el recorrido de los personajes y la construcción del conflicto.
Una leyenda que llegó a la pantalla
El proyecto comenzó a desarrollarse hace aproximadamente siete años a partir de una historia inspirada en una antigua comunidad indígena del territorio santandereano.
El guion, escrito por Cristian Solano, tomó ese referente para construir una historia contemporánea en la que una situación familiar extrema se cruza con conocimientos ancestrales y con la ambición de quienes buscan apropiarse de ellos.
Solano explicó que el suspenso funciona como vehículo narrativo, mientras que la historia aborda también asuntos relacionados con la familia, el sacrificio y la fe.
El conflicto está entre la necesidad y la ambición
La película plantea un enfrentamiento entre personajes con intereses diferentes frente a la denominada “Sangre de Dios”.
Por un lado está Gabriel, quien emprende la búsqueda motivado por la enfermedad de su hija. En el otro extremo aparece un empresario farmacéutico interesado en apropiarse de la sustancia y convertir su posible valor medicinal en una oportunidad económica.
En medio se encuentra el conocimiento protegido por quienes conocen la historia y el origen de la fórmula. El conflicto se desarrolla así entre la necesidad de encontrar una solución, la protección de un conocimiento ancestral y el interés por obtener beneficios de él.
Una producción colombiana con un reparto diverso
La película cuenta con la dirección de Lucho Velasco, quien también ha desarrollado trabajos como actor y director.
El reparto incluye a Cristian Solano, Hernán Otero, Juan Carlos Vargas, Nathalie Rangel, Christopher De Geest, Angie Yáñez, Lizeth Mendieta, Juliana Posso, Catalina Cano, Johan Ochoa, Hernán Cabiativa y Juan Carlos Solarte, entre otros.
La producción ejecutiva estuvo a cargo de Andrea Serrano, mientras que la dirección de fotografía estuvo vinculada al trabajo de Camilo Arredondo.
El cine colombiano busca espacio en las salas
El estreno también ocurre en medio de una discusión permanente para las producciones nacionales: lograr espacios de exhibición y encontrar públicos que acompañen las películas colombianas en cartelera.
Velasco ha señalado las dificultades que enfrentan algunas producciones nacionales para acceder a las grandes cadenas de exhibición, aunque mantiene la expectativa de que la película encuentre distribuidores y público después de su llegada a las salas.
La Sangre de Dios se suma así a los largometrajes colombianos que durante 2026 buscan llegar al público comercial con historias construidas a partir de territorios y elementos propios del país.
La producción propone una historia de acción y misterio alrededor de una leyenda, pero también pone en escena preguntas sobre el conocimiento ancestral, la enfermedad, la familia y el interés económico por aquello que puede tener valor para otros.

