El Parque Berrío es mucho más que uno de los puntos de encuentro más conocidos de Medellín. También es un lugar donde durante años numerosas personas han construido su sustento diario alrededor del comercio informal.
Ahora, mientras avanzan las intervenciones para reorganizar y renovar este sector del centro, la Alcaldía anunció una estrategia dirigida a 108 vendedores de tinto. El programa busca acompañarlos mediante dotación, capacitación y acceso a servicios institucionales.
La iniciativa pone sobre la mesa un asunto que va más allá de la transformación física: cómo reorganizar el espacio público sin dejar de lado a quienes dependen económicamente de él.
108 vendedores dentro del proceso
La estrategia contempla la entrega de 40 carritos de tinto, además de morrales portatermos, dos termos, camisetas, gorras y delantales.
Según la Administración Distrital, la selección prioriza a personas adultas mayores, vendedores con discapacidad, líderes y comerciantes reconocidos por sus prácticas de cuidado del espacio público. La mayoría de la población beneficiaria son mujeres conocidas como tinteras.
Sin embargo, la dotación es apenas una parte del programa.
El Distrito también anunció capacitación técnica, formación digital y financiera, acompañamiento psicosocial, atención en salud y orientación para acceder a oportunidades de empleo. La oferta incluye alternativas de reconversión laboral para quienes quieran explorar otras actividades económicas.
El alcance de estas medidas será determinante para establecer si el acompañamiento logra traducirse en mejores condiciones de trabajo y estabilidad para los vendedores.
Una renovación que también ha generado tensiones
La intervención del Parque Berrío no comenzó con este anuncio. Desde meses atrás, las obras y la reorganización del comercio informal han modificado las dinámicas del sector.
En abril, la Alcaldía informó sobre la reubicación de 160 vendedores informales en diferentes puntos de la comuna 10. El proceso contempló espacios cercanos y acciones de concertación con representantes de los comerciantes.
Posteriormente, en julio, el cerramiento de zonas bajo el viaducto del Metro generó protestas e inconformidades entre trabajadores informales. Algunos vendedores señalaron que no contaban con condiciones suficientes para continuar sus actividades mientras esperaban soluciones de reubicación.
Ese antecedente ayuda a entender el alcance del anuncio actual. La recuperación del espacio público no se limita a retirar estructuras o modificar andenes. También exige respuestas frente a las actividades económicas que históricamente han ocupado estos lugares.
El reto de pasar de la dotación a la sostenibilidad
Uno de los puntos centrales del programa será su capacidad para acompañar a los vendedores más allá de la entrega de implementos.
Los 40 carritos anunciados hacen parte de una estrategia que incluye a 108 personas. Por eso, también será importante conocer cómo se distribuirá la dotación y qué alternativas recibirán quienes no accedan a uno de estos elementos.
La formación financiera y digital puede aportar herramientas para fortalecer los negocios. A su vez, el acompañamiento social y las rutas de empleo podrían abrir otras posibilidades para quienes deseen cambiar de actividad.
El resultado dependerá de la continuidad de estas acciones, de las condiciones reales de los nuevos espacios y de la participación de los comerciantes en las decisiones que afectan su trabajo.
La intervención va más allá del Parque Berrío
El programa también contempla acciones en el Parque Bolívar y en zonas ubicadas bajo el viaducto del Metro.
La Administración Distrital plantea cuatro frentes: alternativas espaciales y regulatorias, sostenibilidad económica, atención social y en salud, y educación para fortalecer capacidades. Además, anunció una ruta de acompañamiento para vendedores venezolanos, en articulación con Migración Colombia.
La transformación del centro involucra así diferentes dimensiones: movilidad peatonal, organización comercial, seguridad, convivencia y condiciones de quienes trabajan en sus espacios públicos.
En mayo, la Alcaldía reportó que las obras de renovación del Parque Berrío tenían una inversión de $6.500 millones. Los trabajos incluían renovación de redes y adecuación de andenes y plazoletas.
¿Cómo se medirá la recuperación?
El anuncio abre una nueva etapa para los vendedores de tinto vinculados al programa. Sin embargo, su impacto no debería medirse únicamente por el número de carritos entregados o las capacitaciones realizadas.
También será necesario observar si los comerciantes pueden mantener sus ingresos, si cuentan con condiciones claras para ejercer su actividad y si las alternativas ofrecidas tienen continuidad.
El Parque Berrío necesita espacios públicos accesibles y organizados. Pero su transformación también pasa por reconocer las dinámicas sociales y económicas que han hecho parte de su historia.
La recuperación del centro no se juega solamente en la renovación de sus espacios físicos. También se verá en la manera como la ciudad integra a quienes han encontrado allí su forma de sustento.

