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SuperToña: ciencia STEAM y cuidado del planeta

La curiosidad por entender cómo funciona el mundo puede convertirse en una herramienta para acercar a niños y jóvenes al cuidado del ambiente. Ese es uno de los elementos presentes en la historia de María Antonia Amundarain, conocida como Super Toña, una propuesta de divulgación científica que ha llevado experimentos y contenidos educativos a espacios dirigidos a las nuevas generaciones.

Su experiencia permite poner sobre la mesa una relación que cada vez tiene mayor importancia en la educación: conocer la naturaleza para comprenderla y, a partir de ese conocimiento, fortalecer su cuidado.

La ciencia empieza con una pregunta

Preguntarse por qué ocurre un fenómeno, cómo funciona un elemento de la naturaleza o qué sucede cuando se modifica una condición determinada son formas de aproximarse al conocimiento científico.

Los experimentos utilizados en procesos de divulgación pueden convertir esas preguntas en experiencias prácticas. En el caso de Super Toña, la ciencia se ha presentado mediante actividades y contenidos pensados para que los niños puedan acercarse a conceptos científicos de una manera comprensible.

Esta forma de aprendizaje también puede contribuir a que temas ambientales dejen de percibirse como asuntos lejanos y comiencen a relacionarse con situaciones que hacen parte de la vida cotidiana.

Entender el ambiente también requiere aprender

La educación ambiental no consiste únicamente en enseñar a separar residuos o evitar la contaminación. También implica comprender cómo funcionan los ecosistemas, reconocer la relación entre las personas y los recursos naturales y conocer las consecuencias que pueden tener determinadas acciones.

En Medellín, la educación ambiental es considerada una herramienta para incorporar la dimensión ambiental en los procesos educativos formales e informales. La Alcaldía señala que este tipo de formación busca generar conocimiento sobre los recursos naturales y promover prácticas que contribuyan a reducir impactos sobre el ambiente.

Desde esa perspectiva, la divulgación científica puede convertirse en un complemento para acercar estos contenidos a las nuevas generaciones.

Niños que preguntan, niños que investigan

La curiosidad tiene un papel central en el aprendizaje científico. Cuando un niño observa, formula una pregunta y busca una explicación, inicia un proceso que va más allá de memorizar información.

Ese principio también puede aplicarse a los asuntos ambientales. Preguntarse de dónde viene el agua, qué ocurre con los residuos después de ser recolectados, por qué cambia la calidad del aire o qué especies habitan un territorio permite acercarse a los problemas ambientales desde el conocimiento.

En los procesos de educación ambiental desarrollados en Medellín se utilizan precisamente actividades prácticas relacionadas con agua, aire, suelo, biodiversidad, cambio climático y residuos sólidos para que los estudiantes comprendan las dinámicas ambientales de su entorno.

La ciencia puede acercar a los jóvenes al territorio

El conocimiento científico también permite observar los problemas ambientales desde una perspectiva más amplia.

Un residuo abandonado en una calle, la contaminación de una fuente hídrica o la pérdida de una zona verde no son hechos aislados. Cada uno puede estar relacionado con hábitos, decisiones humanas y transformaciones del territorio.

Por eso, enseñar ciencia desde edades tempranas puede aportar herramientas para que los estudiantes no solamente conozcan conceptos, sino que desarrollen capacidad para observar, investigar y formular preguntas sobre lo que ocurre a su alrededor.

Actualmente, Medellín desarrolla procesos educativos en instituciones escolares que incluyen diagnósticos ambientales de los entornos, aprovechamiento de residuos, calidad del aire, zonas verdes y sostenibilidad escolar.

Una mirada que empieza en la curiosidad

La historia de Super Toña permite acercarse a una pregunta más amplia: ¿cómo lograr que el interés de los niños por la ciencia también se traduzca en mayor conocimiento sobre el ambiente?

La respuesta pasa por experiencias educativas que permitan experimentar, observar y comprender. La educación ambiental necesita información, pero también espacios donde esa información pueda convertirse en preguntas y aprendizajes.

La ciencia puede cumplir ese papel al conectar a los niños con fenómenos que hacen parte de su entorno y mostrarles que detrás de cada pregunta sobre la naturaleza existe una oportunidad para aprender.

Ciencia y ambiente, dos caminos que pueden encontrarse

El cuidado del planeta requiere decisiones informadas y ciudadanos capaces de comprender los problemas que afectan su entorno.

Por eso, acercar la ciencia a niños y jóvenes no es solamente una apuesta por formar futuros investigadores. También puede ser una herramienta para fortalecer la educación ambiental y construir una relación más consciente con la naturaleza.

La experiencia de Super Toña pone en escena esa posibilidad: que la curiosidad científica sea también un punto de partida para mirar, comprender y cuidar el ambiente.

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