Los drones ya hacen parte de actividades tan diversas como la fotografía, el video, las producciones audiovisuales, la recreación, las inspecciones y diferentes servicios profesionales. Pero que una persona pueda comprar y tener un dron no significa que pueda volarlo en cualquier lugar o bajo cualquier condición.
En Colombia, la operación de estas aeronaves está regulada por la Aeronáutica Civil mediante el Reglamento Aeronáutico de Colombia, RAC 100, que establece las condiciones para el uso de sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS). La regulación contempla tanto operaciones recreativas y no comerciales como aquellas que tienen características comerciales o de mayor riesgo.
Volar un dron puede ser completamente legal
Una de las primeras precisiones que conviene hacer es que los drones no están prohibidos en Colombia.
La denominada categoría abierta contempla, entre otras, operaciones recreativas y no comerciales, siempre que se cumplan las condiciones establecidas por la regulación. Dentro de esas operaciones existen límites relacionados con la altura, la distancia horizontal, la separación respecto de personas y las zonas donde está permitido realizar el vuelo.
En términos generales, para esta categoría se establece una altura máxima de 122 metros sobre el terreno, una distancia horizontal máxima de 750 metros y una separación mínima de 30 metros respecto de personas. Además, el vuelo debe realizarse en zonas autorizadas.
Esto significa que tener un dron para grabar un paisaje, producir imágenes o realizar una actividad recreativa no convierte por sí mismo la operación en ilegal. El problema aparece cuando el vuelo desconoce las condiciones establecidas por la autoridad aeronáutica.
El lugar donde se vuela también importa
No basta con mirar hacia arriba y comprobar que aparentemente no hay aviones.
La Aerocivil establece restricciones para operar en zonas prohibidas, restringidas, peligrosas, de entrenamiento y en las denominadas Zonas de No Vuelo de Drones. También existen restricciones alrededor de aeropuertos, helipuertos, instalaciones militares y policiales, centros penitenciarios, infraestructura crítica y otros lugares determinados por la regulación.
Por eso, antes de despegar, el operador debe verificar si el sitio donde pretende realizar el vuelo está autorizado.
Para facilitar esa consulta, la Aerocivil dispone de un Visor Geográfico UAS, mediante el cual pueden consultarse las zonas de no vuelo y otras áreas con restricciones.
¿Y si el dron se utiliza para una actividad comercial?
Aquí la situación cambia.
La regulación contempla una categoría específica para operaciones comerciales y aquellas que presentan condiciones superiores a las de la categoría abierta. Dependiendo de la operación, pueden existir requisitos relacionados con el registro del equipo, certificación del explotador, póliza de responsabilidad civil, manual de operaciones, análisis de seguridad operacional y autorización de vuelo.
Por eso, no necesariamente tiene las mismas obligaciones una persona que realiza un vuelo recreativo que una empresa que utiliza drones como parte de un servicio profesional.
Hay cosas que simplemente no están permitidas
La regulación también establece prohibiciones y restricciones concretas.
Entre ellas se encuentra la operación en zonas prohibidas o restringidas, el vuelo fuera de las condiciones autorizadas y determinadas operaciones cerca de aeropuertos, helipuertos, bases militares, instalaciones policiales, centros penitenciarios e infraestructura crítica. También existen restricciones para transportar personas o animales y para arrojar objetos desde el aire, salvo las condiciones especiales que establezca la regulación.
Esto es importante porque un vuelo que parece inofensivo desde el suelo puede representar un riesgo para otras aeronaves, personas o infraestructura.
El problema también puede estar en la privacidad
Existe además una discusión que va más allá de la seguridad aérea.
Un dron puede obtener imágenes de viviendas, personas, patios, edificios o espacios que normalmente no serían visibles desde una posición convencional. Por eso, el hecho de que una persona pueda operar legalmente un dron no significa que tenga carta blanca para grabar cualquier cosa o a cualquier persona.
La operación de la aeronave y el tratamiento de las imágenes son asuntos que deben analizarse por separado. Un vuelo puede cumplir determinadas reglas aeronáuticas y, dependiendo de las circunstancias, generar además preguntas relacionadas con la intimidad, la imagen o la protección de datos personales.
Entonces, ¿Cuándo un vuelo puede ser ilegal?
La respuesta no depende únicamente de que el aparato sea grande, pequeño, costoso o de uso profesional.
Lo determinante es cómo, dónde y para qué se realiza la operación, además de las características del equipo y de las condiciones particulares establecidas por la regulación.
Por eso, antes de despegar conviene hacerse algunas preguntas: ¿la zona está autorizada?, ¿qué altura tendrá el vuelo?, ¿qué distancia habrá respecto de otras personas?, ¿la operación es recreativa o comercial?, ¿el equipo debe estar registrado?, ¿se requiere una autorización?, ¿qué riesgos puede generar la operación?
Responder esas preguntas puede marcar la diferencia entre utilizar legalmente una herramienta tecnológica y realizar una operación que incumpla las reglas aeronáuticas.
Una tecnología que requiere responsabilidad
Los drones abrieron nuevas posibilidades para la creación audiovisual, la investigación, la inspección y numerosas actividades económicas y recreativas. Pero también introdujeron nuevos desafíos para la seguridad aérea y para la protección de las personas en tierra.
En Colombia, la existencia del RAC 100 deja claro que no se trata de una tecnología prohibida. Se trata de una actividad regulada.
La recomendación para cualquier operador es sencilla: antes de levantar el dron, revisar las condiciones aplicables a la operación y consultar las herramientas oficiales de la Aerocivil.
Porque en el mundo de los drones, saber volar no es suficiente: también hay que saber dónde, cómo y bajo qué reglas se puede hacerlo.

