Cabal Tras dejar el Centro Democrático e incorporarse al Partido Republicano, la exsenadora confirmó que mantiene su aspiración presidencial. También negó una ruptura política con Abelardo de la Espriella, en medio de las versiones sobre su relación con el Gobierno.
María Fernanda Cabal comienza una nueva etapa política por fuera del partido que la llevó al Senado. Su salida del Centro Democrático y su llegada al Partido Republicano marcan un cambio en su recorrido, mientras mantiene como objetivo competir por la Presidencia de Colombia en 2030.
La exsenadora confirmó esa intención en una entrevista con Blu Radio. Allí también negó que exista un distanciamiento con el presidente Abelardo de la Espriella y rechazó las versiones sobre una supuesta ruptura después de un encuentro en la residencia del embajador de Estados Unidos.
Sin embargo, el asunto de fondo va más allá de una relación personal o política. Cabal busca mantener espacio en la discusión nacional mientras reorganiza su proyecto por fuera del Centro Democrático.
El cierre de una etapa en el uribismo
La salida de Cabal se produjo después de meses de diferencias con el Centro Democrático. Uno de los puntos centrales fue la definición de la candidatura presidencial de esa colectividad, que terminó en manos de Paloma Valencia.
Cabal había manifestado inconformidad con el rumbo del partido y con las posibilidades de desarrollar su propia aspiración presidencial dentro de esa estructura. Finalmente, oficializó su salida a comienzos de octubre de 2026.
Su decisión abre una nueva etapa para una dirigente que construyó buena parte de su reconocimiento nacional desde el uribismo.
Ahora, su reto será establecer una estructura política propia, fortalecer sus vínculos territoriales y definir cómo participará en los próximos procesos electorales.
El Partido Republicano como nueva plataforma
Cabal anunció su llegada al Partido Republicano y confirmó que desde allí buscará construir su aspiración para 2030. Su estrategia, según explicó, incluye fortalecer el trabajo territorial de cara a las elecciones regionales de 2027.
Ese calendario plantea dos momentos distintos. El primero será la capacidad de la colectividad para consolidarse y ganar presencia política en las regiones. El segundo será la posibilidad de convertir esa organización en una plataforma para una candidatura presidencial.
Por ahora, la aspiración está confirmada, pero su viabilidad dependerá de decisiones partidistas, alianzas, organización territorial y respaldo ciudadano. El anuncio no equivale todavía a una candidatura formal ni define cómo se resolverá la competencia presidencial de 2030.
¿Qué pasa con su relación con De la Espriella?
Otro de los asuntos que Cabal abordó fue su relación con el presidente Abelardo de la Espriella.
La dirigente negó que una conversación relacionada con un encuentro en la residencia del embajador estadounidense hubiera provocado una ruptura. También rechazó que el mandatario la hubiera llamado para reclamarle o vetar su eventual llegada al Gobierno.
Sus declaraciones buscan despejar las versiones sobre una distancia entre ambos. No obstante, mantener una relación política sin una ruptura pública no significa necesariamente compartir una misma estrategia ni tener asegurado un lugar dentro del Ejecutivo.
Cabal ha dejado claro que su prioridad es conservar abierta la posibilidad de aspirar a la Presidencia. Esa decisión le permite proyectar un camino propio, aunque todavía está por verse cómo se relacionará su nuevo partido con el Gobierno y con las demás fuerzas de derecha.
Una derecha que busca reorganizarse
El movimiento de Cabal ocurre en un momento de reacomodo dentro de la derecha colombiana. Su salida del Centro Democrático y la construcción de una nueva plataforma abren interrogantes sobre la distribución de liderazgos, las futuras alianzas y el papel que tendrán las distintas colectividades en las próximas elecciones.
En ese escenario, la exsenadora enfrenta un desafío doble: mantener su reconocimiento político y convertirlo en una organización capaz de actuar más allá de su figura.
Las elecciones regionales de 2027 serán un momento para observar cómo se desarrolla ese proceso. También permitirán conocer el alcance territorial de las fuerzas que buscan consolidarse alrededor de nuevos proyectos políticos.
La aspiración presidencial de Cabal ya está sobre la mesa. Lo que sigue es una etapa de construcción partidista en la que las declaraciones deberán traducirse en organización, alianzas y decisiones concretas.
Su salida del Centro Democrático no cierra su carrera política: cambia el escenario desde el que pretende continuarla. El camino hacia 2030 dependerá de cómo logre convertir esa decisión en una estructura política con presencia y respaldo propios.

